En el mundo de lo “altamente improbable”

Cisnes Negros y Cisnes Rojos
Por Rubens Arizmendi

Algunos años atrás, en una reunión doméstica, ninguno de mis familiares ni amigos presentes aceptó como verdad una frase mía. Claro, había multitudes que de ninguna manera la aceptaban. Hoy prácticamente la mayoría de aquellos la toma como cierta y procede a reivindicarla (no a mí, sino a la frase). Posteriormente, en la edición de OPINAR del 11 de setiembre de 2008, página 8, tuve oportunidad de ratificar mis dichos y actualizar mis ideas sobre lo que el autor libanés Nassim Nicholas Taleb expone en su libro “Cisne Negro” en cuanto a lo que puede venir en nuestro país, mi país, la República Oriental del Uruguay.

En el aludido libro “El Cisne Negro, el Impacto de lo Altamente Improbable”, el autor plantea descubrir los errores en los procesos de razonamiento cuando los humanos nos enfrentamos a la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad. Y pone un buen ejemplo: “Antes del descubrimiento de Australia, los europeos no tenían ningún motivo para pensar que podía existir un cisne negro. Hasta que llegamos a Australia, y el descubrimiento de una sola ave acabó con siglos de evidencia. Este hecho ilustra una grave limitación de nuestro aprendizaje a partir de la observación y la experiencia”

La metáfora es explicada por Taleb de esta manera:” si nos pasamos toda la vida en el hemisferio Norte pensaremos que todos los cisnes son blancos, sin embargo en Australia existen cisnes negros (Cygnus atratus)”. Esto a su vez fue inspirado en frases del filósofo inglés David Hume en 1770 (“De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos, sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión”)

Entonces, según Taleb, “el Cisne Negro se define como un hecho fortuito, que satisface estas tres propiedades: a) gran repercusión, b) probabilidades imposibles de calcular y c) efecto sorpresa “. Ampliando de mi parte, se diría que es un suceso o un acontecimiento sin expectativas razonables porque no hay ningún elemento en el pasado que las haga presumir, cuyo impacto extremo puede tener consecuencias personales y colectivas, y cuya sorpresa proviene de que su predictibilidad es retrospectiva, después que ocurre encontramos conocidas y hasta predecibles sus causas.

Una ejemplificación más la ofrece Hume con el caso del “Pavo de Russell”, al que le daban de comer todas las mañanas y tras varios meses de observaciones él concluyó una ley universal, que “estos humanos tan amables me deben querer mucho, todos los días me dan de comer”.Lo inesperado para el pavo ocurrió el Dia de Acción de Gracias, con las consecuencias que el lector conoce, de las propiedades y leyes antes mencionadas.

Sostiene el libro que “nuestra manera de pensar no es muy diferente de la del pavo. Gran parte de la matemática estadística, el cálculo de riesgos y las distribuciones de probabilidades están atravesadas por ella, a mayor frecuencia de ocurrencia de un hecho será menor la sensibilidad frente a lo inesperado “. Existen numerosos y diferentes errores del razonamiento humano cuando se encuentra frente a los “cisnes negros“, o sucesos improbables.

La “distorsión retrospectiva” ocurre cuando los economistas, historiadores o encuestadores de la política parecen bien dotados para explicar los resultados de una votación pero son incapaces de anticiparla. Para Taleb, “existe una base genética y filosófica para entender lo mal preparados que estamos cuando nos enfrentamos a la incertidumbre y la aleatoriedad “.

Cuando buscamos reunir datos para distribuir una probabilidad, ¿sabemos si contamos con los suficientes? Pone por ejemplo: si tomamos un estadio con 1000 asistentes, el promedio de fortuna de ellos no variará de los datos individuales, pero si hacemos entrar a Bill Gates como el 1001 con sus 50 mil millones de dólares de fortuna entonces la media de riqueza variará sustancialmente. Uno o más cisnes negros suelen ser los propios forjadores - en el símil de la opinión pública- de estas grandes repercusiones, de probabilidades imposibles de anticipar y calcular, y de la sorpresa con que la gente recibe resultados, o sea las tres leyes de Taleb.

La denominada “evidencia silenciosa” es un mecanismo para que la gente se forje la ilusión de que puede entender al mundo y anticipar lo que va a ocurrir, de modo que tras lo sucedido deja de lado evidencias y adopta solamente la información mayoritaria que, real o aparentemente, explica los hechos consumados.

Muchas personas que están en la política inducen a la población que les sigue hacia episodios propios de los Cisnes Negros, la centran solo en la parte de la información y raciocinio que viene bien a su causa usando predicciones que son una mera ilusión y como decimos al principio, sin expectativas razonables .Al concluir una elección y más aún, al desarrollarse propuestas legislativas ó presidenciales “altamente improbables” ( o talvez ocultas) reflexionan sobre su ceguera ante los Cisnes Negros. Pero afrontan de alguna manera sus fracasos y deudas políticas.

En política nacional hay también más “cisnes negros” de los que pudiera pensarse y el ciudadano debe cuidarse de ellos, incorporándose a la idea del mundo imprevisible. Y debe ser así, porque por ahí algunos dicen que han visto cisnes rojos ...

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